domingo, 22 de septiembre de 2013

Hasta siempre, pequeño.



Hace dos noches me desperté de madrugada, aturdida, como en un sueño. Apenas me froté los ojos, cuando estiré la mano, buscándote en mi silla, estratégicamente preparada para que durmieras a mi lado, como te gusta. Pero la silla estaba vacía, no había nadie. En ese momento reaccioné, salí de mi aturdimiento, y entendí que nunca más dormirías a mi vera. Y entonces, rompí a llorar.


Has estado conmigo la mitad de mi vida, pequeño,  12 años y 3 meses hemos estado haciéndote feliz. Viniste por accidente;  gracias al pequeño Curro, que en paz descanse, tuvimos que ir a la pajarería porque se estaba quedando sin plumas por la muda. Allí estabas tú, pequeñito y vulnerable, y lo más característico, con una carita de pena que nos conmovió, porque vendieron a tu hermano el día anterior. Así que,  como tontos, te sacamos de tu pena, te compramos, y te llevamos con tus dos hermanos mayores. Seti te acogió enseguida, con eso de ser siamés como él, pero Isis estuvo más reticente bastantes meses. Los primeros días te llevaba a mi habitación, con mis 12 años, para cantarte mientras ronroneabas hasta quedarte dormido (aun me acuerdo, “oh, when the saints” era la canción). 


Y creciste. Te hiciste un gato precioso, la envidia de muchos.  Ni huesudo ni gordito, con carita de bebé de por vida, con un maullidito de nene pequeño, el pelo más suave y sedoso que nunca haya visto en un gato. Pero lo más importante: tu cariño, tu bondad, tu “te doy sin esperar a cambio”, tu expresividad, tu cariño cuanto te cantábamos la canción del negrito, tu canción.


Nunca olvidaré todo lo que me has querido, y lo leal que has sido. Te licenciaste conmigo en Derecho, y has estudiado  dos años de oposición. Me dabas los toques de queda por las tardes cuando considerabas que estaba cansada, y que debía dejar de estudiar. Te sentabas en mis piernas a mirarme y a mirar los apuntes mientras te abrazaba y te comía a besos. Llorabas porque te cerraba la puerta porque no me dejabas estudiar.  Nos pegábamos por el sitio donde estar, cuando yo quería dormir la siesta te ibas enfadado a la silla; cuando tenía que estudiar te ibas enfadado a la cama, pero bastaba con rascarte la tripita para que se te pasara. Te ponías celosón cuando hablaba por teléfono y me troleabas para que estuviera dejándote entrar y salir todo el tiempo de la conversación. Te enfadabas cuando pasaba la noche fuera, o cuando me iba de vacaciones, pero al final acababas tragándote el orgullo por todo lo que me habías echado de menos, y no te despegabas de mí en horas. Has pasado conmigo mis mejores momentos, y también los peores: las peleas, los suspensos, los desamores. Pero cuando lloraba, llegabas tú, te sentabas a mi lado, me mirabas y juntabas tu cabecita con la mía…con eso me decías “yo estoy aquí”. Cuando enfermaba sin poder salir de la cama, te sentabas a mi lado…no te gustaba compartir conmigo la cama, pero cuando estaba mala te daba igual, te sentabas a mi lado a cuidarme, a velar mis sueños, a venirme a decir que nunca me fallarías.


Y ahora me encuentro sin ti. ¿Quién me avisará de que deje de estudiar? ¿Quién se pondrá en mis piernas a hacerme más llevaderas las tardes? ¿Quién dormirá en mi silla y a mitad de la noche se estirara hasta tocarme la cara? ¿Quién me esperará por la mañana cuando no duerma en casa? ¿Quién me acompañará cuando esté enferma? ¿Quién me acompañará cuando me operen? ¿Quién me consolará cuando llore en mi cuarto? Ahora estoy aquí, escribiendo esto y llorando. ¿Dónde estás, pequeño? ¿Por qué no vienes a consolarme? No…Ya no volverás. Palabras en presentes que deben ser transformadas en pasado,  con todo mi dolor. Momentos que por mucho que dé al botón de rebobinar, no volverán nunca. 


Tienes muchos hermanitos aquí, pero ninguno me hacía tanta compañía como tú. Ellos también te echan de menos, ¿sabes?  Seti no para de dar vueltas por casa, y después viene y me mira fijamente, consciente de que algo ha pasado. Está mucho tiempo conmigo desde que supimos que estabas malito, y más ahora desde que no estás.  El resto están como perdidos, saben que algo falta. 


Quiero creer que ahora estás en un lugar mejor, que eres feliz y que no sufres. Quiero creer que sabes que hicimos lo correcto, que lo hicimos por tu bien, que no queríamos que el linfoma te comiera por dentro más de lo que ya había hecho. Quiero creer que eres consciente de que estuvimos contigo hasta el final, hasta el último soplo, hasta el último aliento. Vimos como las agujas de tu reloj se paraban. Me hubiera quedado horas abrazada a tu cuerpecito, porque te echaba de menos desde antes de marcharte. Sé que nunca tendré a un gato como tú, sé que no te voy a olvidar nunca, y que este dolor que siento tardará mucho tiempo en desprenderse de mí.


Te quiero, y te querré pase el tiempo que pase.


Hasta siempre, mi vida. 


25.04.2001 --- 20.09.2013


jueves, 12 de septiembre de 2013

Por estos dos años de locura consentida... :)



Aun recuerdo como si fuera ayer aquella época en la que, en primero de carrera, allá por el 2006, decidí que quería ser Juez. La gente me decía con la mirada “estás loca”, o “qué valor”. Aun recuerdo aquella vez que el jefe de estudios de mi colegio, al que me encontré, me vino a decir que no creía que fuera capaz de sacármelas, que eran oposiciones “super fuertes”, que su hija las tuvo que dejar…pero yo seguía firme, año tras año de carrera, yo quería dedicarme a la judicatura.

Pero la cosa cambió. En cuarto curso, por ironías de la vida terminé haciendo las prácticas de la carrera en la Fiscalía General del Estado. Ahí cambió mi visión, me encantó lo que vi, ver a qué se dedicaban los fiscales, cómo era su día a día, un mundo que para mucha gente ajena al derecho es algo extraño. Fue ahí cuando decidí que me dedicaría a la Fiscalía, donde al derivarme a la Audiencia Nacional, conocí a mi preparador, y donde definitivamente decidí meter los pies en esta locura. 

Para los navegantes aclararé, que judicatura y fiscalía es la misma oposición, y que se decide lo que quieres ser al aprobar, así que la decisión no fue tan complicada :)

Aun recuerdo la primera vez que escribí a mi preparador, para decirle que cuando debía empezar; La primera vez que fui a Carperi a comprar mi manual de Derecho Constitucional (dulce inocencia pre-opositoril), el primer día que abrí un libro, un 12 de septiembre.  Hoy, hace dos años que comencé esta locura, que quita más vida de la que da, que tanto arrebata, que tantos berrinches hace que me lleve. 

Y es que la vida del opositor a judicatura, señores, no es fácil. Pasas de tener todo el fin de semana libre, a tener sólo los sábados, o los domingos (a elección de cada uno). Dos veces por semana tienes que “enfrentarte” a tu preparador, decirle lo que has estudiado, y cantarle un tema, o dos. La presión de un examen oral dos veces por semana. Pierdes a muchos amigos, aquellos que no entienden que no puedas salir porque tienes que estudiar, que no te puedes ir un fin de semana a la playa porque tienes que estudiar, que no puedes quedarte un sábado hasta las tres de la mañana porque al día siguiente madrugas…”¿Pero qué tienes que hacer un domingo por la mañana?”, ESTUDIAR. A eso sumémosle la presión de la reducción de plazas (de 400 a 50, y teniendo encima que dar las gracias de que convoquen). Los altibajos que se tienen, que un día crees que te comes el mundo y los temas y al día siguiente te empiezas a plantear a dónde estás dirigiendo tu vida. Sumémosle también, que los problemas se magnifican el triple como poco cuando tienes que estar 8 horas al día, 6 días a la semana, encerrada en tu habitación. Opositar no es fácil, opositar es una locura.

Pero, ¿sabeis qué? Es MI locura. Nadie me obliga a hacer lo que estoy haciendo. Llevo dos años alegría tras alegría y berrinche tras berrinche por decisión  propia. “¿Pero, te compensa?”. Pues señores, ahora mismo os diría que no, pero ¿Y si consigo mi plaza? Todo el esfuerzo se habrá visto recompensado, y sólo por eso, sólo por cumplir mis metas y mis sueños, merece la pena sacrificarse. Quiero ser fiscal. ¿Que lo consigo? Estupendo, sueño cumplido. ¿Que no lo consigo? Pues también, porque nadie podrá decir nunca que no lo he intentado y que no he luchado por ello. 

Y porque, pese a las adversidades, sigo luchando. Sigo levantándome cada mañana a horas infrahumanas a memorizar artículo tras artículo, estructura tras estructura, tema tras tema hasta los 320 que hay. Sigo protestando cada vez que tengo preparador porque llevo mal los temas; unas veces tengo razón, otras ninguna. Sigo saboreando el placer de los buenos cantes, y sigo aprendiendo de los malos, porque ¿de eso se trata, no? Estamos para aprender. Sigo aprendiendo lo más importante que todo opositor tiene que saber: Relativizar problemas, relativizar contratiempos, relativizar el exterior; dos años me ha costado, y aun me queda, pero vamos poco a poco :)

Factor importante es el apoyo psicológico que puedas tener...Tengo la suerte de tener una familia que me apoya,y que aprieta, pero no ahoga. Amigos que me hacen reír a carcajadas cuando llego tirándome de los pelos de agobio. Tengo la suerte de tener a un preparador que escucha, entiende y comprende, que mete caña pero deja espacio, que da lo que necesites. ¿Días libres? Despéjate. ¿Cantar antes? Aquí te espero. ¿Reducir temas? Venga tú puedes. ¿Que te escuche? Todo oídos. Y es que es vital tener un buen preparador, y yo lo tengo, y eso me reconforta.
Pero todo esto tiene una parte que nunca pensé que me ocurriría, y es toda la gente que he podido llegar a conocer. Cuando empecé, pensé que sólo yo misma podría entenderme, me sentía sola ante el peligro. Tuve la suerte de tener a Vane en los comienzos, que no fueron fáciles, porque todo se me hacía un mundo. Meses después, y por puras casualidades de la vida, empezaron a entrar en mi vida decenas y decenas de opositores que me tendían la mano cada vez que me caía, y celebraban conmigo mis triunfos. Muchos de ellos, se han convertido en grandes amigos, en personas con las que contar cada vez que tenga un problema. Da igual que sean de aquí de Madrid, o que estén en Granada, Córdoba, Málaga, Murcia, Alicante, Valencia, Barcelona, Tarragona, Navarra, Santander, Valladolid, o repartidos por más provincias de España. Da igual porque cuando yo me caigo, no hay distancias que impidan que ellos me levanten. Son ellos, y son los mejores, los Togasband :)

Espero que a estos dos años de locura consentida no haya que sumarles muchos más; pero de tener que hacerlo, que sea con el triple de fuerza, y con toda mi gente a mi lado. La situación cambiará, sacarán más plazas, sólo tenemos que estar preparados ¡¡A POR ELLO!!

martes, 20 de agosto de 2013

Permítanme que me presente...




Tras 4 meses con el blog creo que aun no he tenido la cortesía de presentarme.


Mis amigos me llaman Nay, Libra nacida y residente en mis queridos Madriles, que tanto amo y odio al mismo tiempo. De penalti me matriculé en Derecho y he terminado licenciada y con casi dos años a mis espaldas opositando para las carreras Judicial y Fiscal, y así también de rebote, a Secretarios Judiciales. En breves, colegiada por el ICAM (no ejerciente, pero abogada al fin y al cabo). Chica de izquierdas, que escribe con la izquierda, amante de los animales y por supuesto de mis queridos gatitos. Antitaurina, amante de la música y de una buena conversación telefónica, o mejor aun, tras una copa de vino o una jarra de cerveza; fan de la fiesta, de viajar, de volar, de conocer mundo con mis deportivas calzadas y mi saquito a la espalda. Me gustan los debates, siempre con respeto. Defensora de los derechos fundamentales, y creyente de una justicia mejor. 


Empatizo hasta extremos insospechados, por las buenas soy muy buena pero por las malas soy una olla a la máxima presión, curiosa al cuadrado, sensible al cubo y anti-soledad a la enésima potencia. Asustada y decidida, una especie en extinción.


Adoro a mi familia y a mis amigos porque por ellos soy quien soy, aunque estén cerca, aunque estén lejos…todos han aportado su granito de arena en algún momento para que esté donde estoy. 


Enamorada de los grandes momentos que he vivido en el pasado, y aun aprendiz de los malos. Consciente y re-consciente de que hay heridas que aun a pesar de los años todavía duelen, y de que la vida aun tiene mucho que enseñarme. No soy perfecta pero ¿y qué? ¿Alguien lo es? Trato de vivir el presente con objetivos futuros, sobreviviendo a la crisis como todo español de a pie, y confiando en lograr mis metas. Uso este blog como forma de expresión.


Esta soy yo, mis circunstancias y un millón de cosas más =)

domingo, 14 de abril de 2013

Página en blanco.



Hace un rato, al subir al autobús, me he sentado, me he puesto música y me he dejado llevar. 30 minutos de trayecto, que hubiera deseado que durara horas. Ahí estaba yo, mirando por la ventana, con los ojos empapados e inmersa en mis pensamientos; pensamientos que han alcanzado todo lo ocurrido en la última semana.


Muchos sabréis que ha sido una semana terrible, a la que posiblemente podría calificar la peor de mi vida. Aun espero que alguien me toque el brazo con suavidad, mientras logro despertarme, y que me diga que todo esto ha sido un mal sueño, que todo sigue como estaba hace 10 días. Cuando por fin, tras los últimos meses en el fango, estaba saliendo a flote, cuando conseguía despertarme con una sonrisa cada mañana e irme con una más grande a la cama por las noches, tuve que volver al fango, donde estoy ahora. A tan sólo 7 días del día más importante del año, estoy aquí sentada, escribiendo, y con pavor a abrir un manual. 7 días de lucha con mis pilas agotadas y sin cargador a mano, tratando de sobrevivir con la terapia de dejar la mente en blanco, algo que nunca he sabido hacer. 7 días en los que tengo que tratar de olvidar mi duelo, algo que, me van a disculpar, tampoco sé hacer…


Pero al fin y al cabo, de todo se aprende. No voy a negar que me gustaría que ahora mismo todo fuera diferente, que el martes no hubiera tenido que recibir aquella llamada, poder pasar mi duelo apoyándome en lo ahora imposible, poder volver a irme con una sonrisa a la cama tras haber recibido las buenas noches más bonitas del año. Pero hoy no será así. La vida es aquello que pasa mientras nos empeñamos en que sea como nosotros queremos, y de las circunstancias, nadie es culpable.



 Sólo me queda pasar la corta página de este libro, escribir un capítulo nuevo, pero ahora mismo, y durante un tiempo, tendrá que estar en blanco. Mi vida está parada, necesito encontrar mi cargador.

Mientras tanto me quedo con todos los que me habeis acompañado en esta semana tan dura, y lo hareis en la siguiente, que no pinta mucho mejor. A todos vosotros, mil gracias por estar ahí. 



Nay